Después de las movilizaciones vendrán los señalamientos

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Por: Mentes Colectivas

12-Oct-2020

Justo cuando en los distintos países en el mundo los ciudadanos se empezaban a hacer sentir por medio de las protestas y reclamos sociales que ponían sobre las cuerdas a los gobiernos, cuando las movilizaciones se hacían cada vez más fuertes, aparece un nuevo actor en la escena, el covid-19. Coincidencia o no, este nuevo actor fue el causante de paralizar al planeta entero, al tiempo que frenó todo tipo de movilización y protesta. Esto dio una nueva perspectiva para que, en medio de la incertidumbre, los gobiernos que ya estaban siendo acorralados por las multitudes enardecidas, tuvieran un respiro y un nuevo reacomodo ante la nueva realidad de la pandemia.

Sin embargo, este respiro, lejos de ser un punto de partida para mejorar las dinámicas de gobierno Vs gobernados, se convirtió en un cristal que dejó ver las debilidades de los modelos económicos y los reales intereses de los gobernantes.  Estos no priorizaron la vida sobre las economías, si no al contrario, decidieron lanzar salvavidas a las grandes empresas, abandonar la protección al medio ambiente y dejar que la población más vulnerable fuese aniquilada directamente por el virus, o por los efectos que el mismo produjo en las economías locales.

En Colombia la situación ha sido aun más compleja, pues además de los efectos que trajo consigo la pandemia, de las nefatas decisiones del gobierno nacional, quien prefirió salvar principalmente la economía antes que la vida, y de las medidas sanitarias poco eficientes, que arrojan cifras de contagio equiparables a los países de peor manejo en el mundo,  consigo se ha reactivado un fenómeno de genocidio, similar al que sufrió la UP entre 1984 y 2002, durante el cual le fueron asesinados más de 4.153 militantes y simpatizantes.   Revisada esta cifra y desagregada por año, hoy por hoy están asesinando más líderes que durante esa época. En lo corrido del 2020 (enero -septiembre), han sido asesinados aproximadamente 250 líderes, mientras que durante el genocidio de la UP fueron aproximadamente 230 por año.  Estas cifras indican que el número de asesinatos por año es mucho mayor que el del genocidio citado, en razón a que en solo 9 meses fue superada la cifra anual del genocidio de la UP. ¿Qué busca el genocidio?, buscan silenciar, amedrantar, despojar y llenar de temor a la población para evitar que se organice, que se movilice que reclamen sus derechos.   

Las denuncias y solicitudes de protección que hacen los líderes sociales ante los órganos correspondientes se han convertido solo en trámites y números, que lejos de garantizar protección de quien los solicita, son simplemente evidencia de un gobierno que no garantiza el derecho fundamental a la vida.   Denunciar no ha sido efectivo, por tanto, solo queda la movilización social, que a pesar de todos los esfuerzos que hacen los mismos medios y el gobierno para invisibilizar o no permitirla, seguirá siendo la única forma de sentar una voz de protesta y de presionar a gobernantes y representantes.

Las movilizaciones que se han desarrollado y las que se desarrollen tienen un patrón de conducta similar en los medios tradicionales.  Después de cada movilización viene toda la línea comunicativa en la cual se presenta principalmente, el edificio pintado, si los manifestantes arrojaron piedras, la quema de una llanta, el bloqueo de una vía, etc., que en su mayoría son causados por infiltrados, pero eso sí, asociando los hechos al líder político al que le quieren afectar su imagen. Pero no se presentan las agresiones policiales contra los civiles, los abusos de autoridad, las victimas fatales que deja el ESMAD, estos hechos solo se conocen gracias a las redes sociales, donde los mismos manifestantes graban y difunden las evidencias.

Ante las próximas movilizaciones la situación no será distinta, en el desarrollo de estas tenderán a ser infiltradas por agentes de la policía o algotros vándalos pagos, para causar desmanes, para que luego el gobierno salga a señalar la movilización como un acto de terrorismo, en el que se infiltran células del ELN o disidencias de las FARC. Este accionar se encamina a deslegitimar la protesta social y desmotivar aún más la movilización, la línea comunicativa será la misma de siempre, la de los reporteros buscando cualquier actividad causada (pared pintada, policía herido, etc.), por mínima que sea, para transmitir desde allí durante varias emisiones.  Otro aspecto relevante que tendrán las próximas movilizaciones serán los constates señalamientos que harán sobre los aumentos de contagios de Covi-19 en la población colombiana. Esta disculpa será perfecta para el ministro de salud, quien seguramente saldrá en los principales medios argumentando que, a pesar del buen manejo la pandemia, se incrementaron los contagios por las movilizaciones. Seguramente buscaran cada uno de los manifestantes que no tengan tapabocas, buscaran las aglomeraciones para tomar registros y desviar una vez más la atención de los ciudadanos que solo ven el país y el mundo a través de la televisión.  Es por ello por lo que será responsabilidad y compromiso de todos y cada uno, cumplir con las medidas de bioseguridad correspondientes, y proceder con las grabaciones y difusión en redes de las actividades que se desarrollan en las movilizaciones, como único medio para visibilizar lo que ocurra, además de la prensa alternativa.